Seguramente se pregunten qué hay que hacer primero para iniciar el cambio a un estilo de vida saludable, ¿por dónde debo empezar para comer mejor, hacer ejercicio con regularidad y lograr una conexión conmigo mismo?
Empecemos entonces por lo básico y a medida que vayamos logrando nuestros objetivos a través del tiempo, iremos avanzando de a poco. Estos son diez consejos indispensables para dar el primer paso.
1. Pensar en los que deseo lograr
Cada persona tiene objetivos diferentes, y para poder trabajar para alcanzarlos primero hay que visualizarlos. Es muy importante que los cambios los realicen de a poco y que se propongan objetivos alcanzables para sentirse contentos con los resultados. Por ejemplo, dos o tres metas por semana: hidratarse bien, reemplazar los 5 productos blancos (ver a continuación), comer más frutas y verduras, realizar ejercicio con periodicidad, etc.
2. Cambios a largo plazo
Si nuestro deseo es realizar un cambio hacia una vida más saludable, debemos pensar también en nuestro objetivo a largo plazo. Por ejemplo, la meta puede ser bajar de peso para el verano, pero para no volver a caer en el mismo estado anterior una vez logrado ese objetivo, es importante plantearnos cambios más profundos que puedan sostenerse en el tiempo.
3. La regla 80 – 20
Si ya estamos pensando en el largo plazo, entonces tratemos de comer sano el 80% del tiempo y el 20% restante podemos darnos algunos gustos. Esto es clave para mantener nuestro cambio en el tiempo: saber que nos podemos permitir ese 20% de gustos para compartir con familia o amigos, o simplemente disfrutarlo solos.
4. Reemplazar los 5 productos blancos.
Estos cambios son el puntapié inicial para lograr un estilo de vida más sano. Los 5 productos “blancos” que propongo reemplazar son refinados, procesados y contienen aditivos. Además, no aportan nutrientes. ¿Cuáles son estos productos y por cuáles otros los podemos reemplazar? Azúcar refinada por azúcar orgánica o rubia; leche de vaca por leches de semillas (almendras, nueces, castañas de cajú, alpiste, etc.); sal por sal marina o del Himalaya; harina por harina integral; y arroz blanco por arroz yamaní o integral.
5. Reemplazar, no eliminar
No vamos a hablar de eliminar productos, sino de reemplazarlos. ¿Por qué? Un Health Coach no debe imponer a las personas lo que tienen que hacer, sino más bien sugerir cambios en los estilos de vida. La idea no es basarse en dietas restrictivas, sino en reemplazar comidas que no son nutritivas por opciones más beneficiosas para nuestra salud.
6. Meditar, relajarse, tener tiempo para uno.
Es difícil encontrar un momento para uno mismo en nuestras vidas atareadas, pero es indispensable hacerlo. No necesitamos contar con mucho tiempo, podemos dedicarnos unos minutos a hacer algunos ejercicios de respiración, por ejemplo a la mañana antes de levantarnos o por la noche antes de acostarnos. También podemos salir a caminar, ir a una clase de yoga o meditación, o alguna otra actividad que nos conecte con nuestro interior. La clave es identificar qué actividad es mejor para uno.
7. Hidratarse bien
Nuestro cuerpo está compuesto de aproximadamente 75% de agua. Y el agua es un fluido esencial que debe ser repuesto. Podemos estar largo tiempo sin comida, pero solamente podemos vivir dos o tres días sin agua, así de fundamental es para nuestras vidas. Nunca es demasiado el énfasis en este punto. Mucha gente no toma suficiente líquido durante el día y no lo sabe. Acostumbrate, por ejemplo, a tomar tisanas en invierno y más agua en el verano. Podés saborizar el agua con limón, frutas o algunas verduras para que sea más rica.
8. Hambre vs. antojos
Hacé esta prueba: cuando tengas algún antojo o sientas hambre al poco tiempo de haber comido, tomá un vaso de agua y esperá 15 minutos. Muchas veces este antojo o la sensación de querer comer aparece porque no estamos bien hidratados.
9. Comer más vegetales, frutas, semillas, granos y legumbres.
El plato de comida deber ser colorido: la comida nos entra por los ojos. Un consejo fácil de seguir en cada comida es acompañar una proteína ya sea de origen vegetal (arroz yamaní, quinoa, mijo, legumbres) o de origen animal (carne, pollo o pescado) con vegetales coloridos. La fruta debe comerse 1 hora antes de la comida o 2 horas después, para asegurar una buena digestión.
10. Comida primaria y secundaria
El alimento que ingerimos es importante pero secundario: no debemos descuidar nuestros alimentos primarios que son las relaciones personales, laborales, familiares, el ejercicio, la espiritualidad y nuestro trabajo. El camino para estar mejor es lograr un equilibrio adecuado entre nuestra comida primaria y secundaria.